12 de julio de 2012

Diario de Loran I: Los Orbes de Poder.


"... El Fuego de los titanes iluminó la oscuridad de Penumbra, revelando a los Primogénitos, los elfos oscuros doblegados bajo la tiniebla de Espectra. Y, cuando al fin vieron la Luz, descubrieron el engaño, pero no todos siguieron el paso de la Llama y abandonaron la Sombra..."


Pocos son los hombres vivos que conocen la historia que estoy a punto de relatar. Apenas un puñado de historiadores tachados de locos, puede que algún apartado anciano de los que han crecido escuchando leyendas y mitos cargados de superstición. Pero me atrevo a decir que nadie conoce la versión veraz. La que narra los hechos tal y como ocurrieron. Sin el barniz del folklore y el cuento popular. Solo aquellos educados bajo el símbolo de la Flor Alada conocemos la verdad sobre los Orbes Oscuros. Mas me duele decir que nuestros conocimientos han corrido la misma suerte que la Orden a la que juramos lealtad. Tiempo ha que la historia se perdió en el devenir de los años, y mi propósito al escribir estas lineas no es otro que el de poner fin a toda este silencio. Si bien es cierto que solo unos pocos alcanzarán a entender estas palabras, esa y no otra es mi intención. Yo, Loran Valgayar, de la estirpe Valgayar, descendiente del linaje mestizo de Valion, dejo aquí por escrito todos mis conocimientos sobre nuestro clan, sobre la Órden que nos cobija, así como la historia de los Orbes de Poder y el Disco de Alestor, fundador y primer mentor de la Hermandad, descendiente no reconocido del mismísimo Valion. Es mi deseo que estas palabras sean entregadas a mi hijo, Doran Valgayar, para que este pueda transmitírselas a su vez a los suyos. Y a los hijos de sus hijos. Pues siempre ha habido un Valgayar al frente de la Orden. Y por Silas que así seguirá siendo. Por los siglos de los siglos.

Habré de comenzar hablando de la mítica Espectra, capital eterna del imperio subterráneo de los elfos oscuros. Pozo de maldad. Nido de infamias. Pues fue entre sus calles donde uno de sus habitantes se levantó, oponiéndose a la opresión de la Reina Oscura, animando a sus hermanos a seguirle, invitándolos a perseguir la libertad que se les negaba. Ante la negación de todos, el insurgente abandonó la tierra natal de su pueblo, encaminándose a la superficie en busca de un nuevo hogar que ofrecer a sus hermanos. Narran los cuentos élficos como Valion recorrió toda la tierra conocida, superando infinidad de adversidades y dando muerte a innumerables criaturas, antes de marchar al norte. Así encontró la tierra de los Primeros, de la que tomó la Llama de los Titanes. Símbolo de poder supremo. Fuente de luz eterna... Y sus hermanos le siguieron. Abandonaron la oscuridad de Espectra y forjaron un nuevo reino. Iluminados por el Fuego de los Titanes. Guarnecidos por los Luceros de Esmeril...

Todo parecía haber terminado... Mas orgullosa y altiva es Penumbra, y profunda la herida que sus hijos llegaron a causarle al abandonarla. Incapaz de perdonar semejante ofensa, la Reina de la Oscuridad convocó a sus más poderosos y leales sirvientes. Y en lo más profundo de Espectra fueron forjados los 10 Orbes de Poder. Hermosos y atrayentes, capaces de atraer toda alma existente. Pero cargados de odio y rencor, con el poder de someter a la más fuerte de las voluntades. Derrocar reyes, reducir ejércitos y arrasar naciones enteras. Aquél que poseyera uno de los Orbes de Penumbra rozaría con los dedos el poder de la divinidad...

Ladina y astuta como era y es la Diosa de las Sombras, ordenó a sus sirvientes que marcharan a la superficie, en secreto, portando consigo cada uno de los Orbes. Mediante falacias y promesas envenenadas, simulando ser quienes nunca fueron, sus más leales súbditos entregarían los artefactos a los más poderosos señores de cada pueblo y nación. Agradecidos y maravillados, reyes, caudillos y emperadores sembrarían sin saberlo la semilla del mal en lo más profundo de su alma. Latente. Espectante. Penumbra sabía de la ambición y el ansia de poder de los gobernantes sobre la tierra. Una vez revelados los Orbes, era cuestión de tiempo que sus poseedores iniciaran una guerra sin fin para conseguir los demás. Muerte y destrucción. Fuego y sangre. Se extenderían por Valion más rápido de lo que nadie pudiese imaginar. Empujando al mundo a una era triste y oscura. Una en la que Penumbra gobernara sobre todo lo existente...

Pues se dice que de ser reunidos, la Diosa misma se encarnaría entre los vivos. Y todo ser oscuro acudiría a la llamada de su Reina. Sometidos a su yugo, las fuerzas de la noche se extenderían por la totalidad de las tierras de Valion. Rompiendo el equilibrio que siempre ha existido y siempre habrá de existir entre la Luz y la Sombra. Terminando con el mundo tal y como es. Sometiendolo a la Oscuridad eterna...

 "Y Penumbra, la Sombra del Pasado, espera pacientemente oculta en todo lo malvado que es y ha sido, eterna, desde los jirones de sombra de Espectra y las fosas abisales de Leviatán, su sirviente. Y su poder crece cada día, imparable y horrible, amenazando con cubrir de sombras todo Valion."


"Valgayar ähla Dangimenäs.
Dâpeirun Ilÿmartas infinicäes.
Râulerion Peipotteraläs süm"

Gran Maestre Loran Valgayar
458 C.V.