15 de noviembre de 2011

Un problema tras otro...


Como venimos comentando en las últimas entradas, hace ya un par de semanas que nuestra mesa no se reune. Supongo que es algo que ocurre en todos los grupos de juego más o menos estable... pero hay que decir que el destino parece haberse empeñado en no dejarnos jugar. Manifestándose de innumerables formas, desde exámenes y cursos de fin de semana hasta comidas familiares, ha conseguido que resultase del todo imposible retomar nuestras aventuras a lo largo de la Marca...

Así pues, deseando poder retomar pronto la campaña, y teniendo especial esperanza en las futuras (y MUY esperadas) vacaciones de navidad, os traemos la crónica de nuestra última sesión de juego, parte de la cual se basa en una adaptación propia del módulo "¡Traición!", maquetado por nuestro amigo "El contemplador" para AelMdE. A pesar de no ser muy larga, ocurrieron un par de cosas de bastante importancia para el trasfondo de los personajes, y el final de la misma supuso un punto de inflexión a partir del cual, tocará tomar algunas decisiones respecto al futuro de la campaña...


Ser Roddrick
Les habían tendido una emboscada. La más simple y obvia de todas las posibles. Y sin embargo, habían caído en ella sin detectar el más mínimo atisbo de peligro. Rodeados por una veintena de hombres armados, el grupo escuchaba con impotencia las palabras del cabecilla de la banda. Especialmente interesado en las cabezas de los líderes orcos que los aventureros acababan de liquidar, no tardó en ofrecerles un trato; Ser Cedric le había pagado únicamente por conseguirlas, y les dejaría con vida si se las entregaban... Todo ocurrió muy deprisa. Un virote de la ballesta de Alexia surcó el aire para ensartarse en el cuello de uno de los atacantes. Pese a que ninguno de los dos bandos lo esperaba, la sorpresa fue mayor entre los bandidos, y en apenas unos segundos Agro y Egro se avalanzaron sobre sus enemigos espada en mano. Mientras amputaban miembros y cortaban gargantas, Alexia alcanzó en el ojo al cabecilla, haciendo que la mitad de bandidos huyeran hacia el bosque. Várvol durmió a media docena con unas simples palabras, y Milgram aplastó con su escudo el cráneo del hombre que había saltado sobre él. Tomando a uno de ellos como rehén, el grupo volvió a la fortaleza con la esperanza de hablar con Ser Roddrick. El castellano llevaba meses combatiendo a la banda que les acababa de asaltar, así que cualquier información que el prisionero pudiera aportar, sería bien recibida por el caballero.

Tras cobrar las recompensas por la banda y las tribus orcas, el grupo partió hacia un pinar cercano en el que, el antiguo maestro de Alexia habían sido visto por última vez. Según los rumores, un grupo de clérigos de aspecto sospechoso había llegado al castillo unos días atrás preguntando por él, y todo hacía indicar que le perseguían... Oscuro y apartado de los caminos, el pinar no tardaba en convertirse en un estrecho laberinto de vegetación y telarañas que impedía la buena visibilidad y dificultaba enormemente la marcha, y antes de que se dieran cuenta, el grupo había perdido de vista a Agro. Mientras lo buscaban, un grupo de arañas gigantes les atacó, sembrando todavía más la confusión y poniendo en peligro la vida de más de uno de los personajes, aunque el fuego y la cobardía de los arácnidos les ayudó a derrotarlo con facilidad. Pero solo un instante duró la tranquilidad... De entre los pinos, Agro reapareció con un cuerpo inherte entre los brazos. El cadáver de un hombre de mediana edad, ensangrentado y cubierto de telarañas, que vestía de forma similar a Alexia... Uno de los más famosos arqueólogos y caza-reliquias de toda la Marca, había sido brutalmente apuñalado y abandonado en aquél oscuro y olvidado bosque. Golpeando brutal e inesperadamente a su antigua pupila en lo más profundo de su alma...

Bronn, Caza-reliquias
Sumidos en el dolor de su compañera, el grupo volvió a la fortaleza con esperanza de descansar unos días antes de retomar la exploración de las minas, pero antes de haber cruzado si quiera sus puertas un encapuchado les abordó con rumores sobre el pasado de Várvol que captaron su atención. Al parecer, el misterioso viajero aseguraba que el mago había sido víctima del ataque de un hechicero conocido como "El Matamagos", que recorría la Marca acabando con todo aquél conocedor de la magia que se encontraba, arrebatándole sus libros, adquiriendo sus habilidades, y asimilando sus poderes. Según su historia, "El Matamagos" había querido acabar con el maestro de Várvol, apartándole a él del medio con un simple borrado de memoria al no encontrarle un verdadero reto para su poder... Además, el encapuchado les dijo que había oído rumores sobre la siguiente víctima del hechicero, cuya casa se encontraba en el bosque, cerca de la fortaleza. Sin pensarlo demasiado, el grupo partió hacia donde les había dicho el extraño personaje, y no tardaron en encontrar una antigua y destrozada cabaña en lo alto de un árbol. Al parecer, habían llegado tarde. El interior de la casa estaba sumida en el caos, como si un ejército entero la hubiera atravesado, registrándola en busca del más preciado de los tesoros. De pronto, dieron con una figura en el suelo. El cuerpo de un hombre yacía desplomado, ocultándose su cara bajo una capucha. Suponiendo lo peor, el grupo corrió en su ayuda, deseando no que no fuese demasiado tarde... Cuando el cuerpo desapareció, las puertas se cerraron, las luces se apagaron, y todos cayeron en el más profundo sueño...

Despertaron todos en una celda, encadenados a la pared. Desconocían dónde estaban y cuánto tiempo llevaban durmiendo. Tampoco sabían quién era el responsable de su captura... Pero eso no tardó en resolverse. Pasados unos minutos, la puerta se abrió, y una voz gélida y cargada de odio, muy bien conocida por los hermanos, les habló...

"Vaya, vaya... Parece que va a ser múltiple la satisfacción que saque de todo esto... En cualquier caso podré encargarme de vosotros dos más tarde... Tengo cosas más importantes en mente que la liquidación de ratas... ¡Aunque esas ratas me hayan sacado el ojo izquierdo!"

En ese momento, dos hombres corpulentos aparecieron a su lado, y pasó a hablarles a ellos...

"Traed a la chica. Empezaré por ella, el mago puede esperar... En cuanto a los demás, prepararlo todo para colgarlos... Pero no lo hagáis todavía. Quiero ver en persona como la muerte se los lleva..."

Sujetada por dos hombres, Alexia desapareció en la oscuridad del pasillo. A su lado, caminaba un hombre con el ojo izquierdo oculto tras un parche. Kletus, clérigo supremo de Velex, había vuelto a cruzarse en su camino...

Atrapados...
Como decía, una sesión corta en la que los personajes apenas adquirieron experiencia, pero marcada por un par de momentos de gran importancia en el devenir de sus respectivos trasfondos. Como narrador, la partida fue si cabe más importante, ya que supuso el punto y final a esa "introducción" de la primera parte de la que esperamos sea una larga campaña en la Marca. A partir de aquí, los jugadores van a tener un enemigo en común, así como un objetivo claro y concreto, por lo que les será mucho más fácil decidir por su cuenta los actos futuros. Sin quererlo, todos miran ya hacia la idea que tengo de desenlace. Y se dirigen hacia ella. Todos juntos. Unidos. Sin darse cuenta de que es solo una pequeña parte de lo que les depara el destino...