30 de diciembre de 2012

Las Tablas Pérdidas de la CA


En fin, lleno de orgullo y satisfacción por mi humilde colaboración con los chicos de la Marca a través de la (sencillísima) regla de conversión de la CA a positiva, la cual llevamos usando en nuestra mesa desde la primera partida que jugamos con la caja roja, no puedo más que lamentar que las tablas adjuntas a la misma, y en el fondo el verdadero corazón de la "regla", no aparecieran en la versión final del manual de la caja verde. Tal y como me comentaron, las mismas deberían aparecer... Pero supongo que entre los problemas de espacio y demás, se le pasaría al maquetador. Que le vamos a hacer.

Y dicho esto, tan en deuda como me siento con Pedro y compañía, así como con aquellos que quieran usar dicha regla, dejo aquí las tablas originales que escribí en su día para que aparecieran en el libro. No es tal el aporte que aquí dejo, pues en apenas unos días varios usuarios han creado las suyas propias y las han adjuntado en su blog (como en el Blog de Norkak, que aquí enlazo)... Lo cual solo confirma lo sencillo e intuitivo de la regla!! ^^

En fin, espero de verdad que el material sea útil a la gente. Al menos en mi mesa, aligera muchísimo las partidas!!

Bonificador de Ataque para AJs

Bonificador de Ataque para Criaturas


4 de diciembre de 2012

Crónica fallida...


Pues bien, lamentando enormemente no haber llegado a la convocatoria del concurso de crónicas del día de la Marca, cuelgo aquí la primera parte de las tres que tenía pensadas escribir para el mismo. Queriendo darle un formato algo "diferente", tampoco digo original, oigan, me propuse escribir en forma de diario personal de uno de los miembros del grupo, redactado al final de cada uno de los días que duró la sesión de aquél 24 de noviembre... Pero lamentáblemente, un montón de quehaceres no relacionados y que no vienen al caso, me impidieron pasar de la primera... En fin, una vez escrita, la comparto aquí con todo aquél que quiera leerla... Espero que guste!


24 de Noviembre del año 351 E.E.

Es otoño ahí fuera. 24 de noviembre si las cuentas no me fallan. Día de la Marca. Casi puedo escuchar a los zagales corretear por las calles de Robleda. A sus padres recriminándoles que llegan tarde a la ofrenda de la mañana. Cientos de personas marchando hacia la orilla del río, dispuestos a conmemorar la catástrofe que sufrió la ciudad largo tiempo ha, cuando imbuídas por los Dioses las aguas del Arroyosauce se desbordaron dejando la localidad en ruinas. Mucho tiempo ha pasado ya de aquello, y lo que comenzó como un ritual cargado de miedo y plegarias a los Dioses, deseando que nada de aquello volviera a repetirse, ha terminado convirtiéndose en una de las mayores celebraciones de la capital de la Marca del Este. Grandes fiestas, exóticos mercadillos venidos de allende, fastuosos regalos, niños jugando por doquier...

Pero nada de eso importa aquí abajo. A cientos de metros bajo tierra, con toneladas de roca sobre nuestras cabezas, únicamente sobrevivir nos empuja a seguir adelante. Hace tan solo dos días que nos adentramos en esta pérfida tumba y a veces siento que han pasado meses desde la última vez que sentimos la calidez de la luz del sol. Humedad, olores nauseabundos y putrefacción, nauseas constantes, criaturas que ninguno de nosotros hubiera osado siquiera soñar que existían... Y oscuridad. La más profunda y odiosa oscuridad. Es sin ninguna duda lo peor de estar en este pozo demoníaco y mortal. No tener la certeza de cuan lejos queda la siguiente puerta o el siguiente giro. Desconocer que o quienes nos observan sin que podamos siquiera sentirlos. Tantear cada milímetro del terreno con la continua sospecha de que cada paso puede ser el último. Y es que este pozo parece no tener fin. Hendidos en la tierra como estamos, a cientos y cientos de metros de la superficie, todavía encontramos abismos que parecen no tener fondo. Lugares tan oscuros que convierten la nula visibilidad del resto de la cripta en un intenso y luminoso día de verano...

Y pese a todo seguimos adentrándonos en la tierra. Pues si nuestras noticias son ciertas, y por los crípticos y grabados de las paredes que nos rodean así lo parece, estamos en la tumba del mismísimo Alestor. Fundador de la Órden. Creador del Disco. Y quien sabe si lugar de descanso de tan poderoso artefacto...

Escribo estas líneas en el primer y único descanso que hemos tenido desde que cruzamos las puertas de la cripta. Ya sabemos que no estamos solos, pues hace tan solo unas horas fuimos emboscados por un gigantesco ogro que pretendía matarnos y almacenarnos, pudiendo así devorárnos uno a uno cuando se le antojara. Por suerte, marcho con una compañía más que preparada para este tipo de infortunios que los Dioses se empeñan en poner en el camino.

Aun con todo, sigo sin comprender sus motivaciones. Sabiendo donde nos encontramos, conociendo lo mítico de este santuario y lo legendario del suelo que pisan, siguen prefiriendo saquear el cadáver de un gigantesco y maloliente ogro a tan siquiera imaginar lo que les depara en la historia si conseguimos encontrar el Disco. Cuan primitivos e impíos son.

Valion les asista y libere de tan magna codicia.


Milgram, Clérigo de Valion


PD: Para aquél que siga nuestra crónica "habitual" (estoy pensando en el amigo Kokuro Enzo XD, del fantástico blog "Aker Codicem"), nada de preocuparse, intentaremos tener la correspondiente crónica (incluído este fragmento aquí narrado) en pocos días!!



8 de noviembre de 2012

La Tumba de Alestor (I): La Entrada.


Tras mucho tiempo (demasiado) sin jugar, nuestro grupo volvía a reunirse para adentrarse en el lugar que tanto tiempo llevaban buscando. La Tumba de Alestor, fundador de la Órden de la Flor Alada, guardián del Disco que porta su nombre, descendiente del mismísimo Valion. En lo personal, esta es una parte de la campaña muy importante, no en vano es el primer "gran dungeon" al que nos enfrentamos, tanto los jugadores, como mi persona en el papel de narrador. Sin querer pecar de "jugador de tablero" ni de "excesivamente táctico", comenzamos la exploración con la pizarra "vileda" de siempre, sin hacer demasiado caso a las distancias, y únicamente dando algo más de importancia al tema de la iluminación, tema este que me produce no pocos "agobios", pues me gustaría ser capaz de plasmar mejor su importancia y papel narrativo... Sin llegar a fastidiar demasiado a los jugadores. En fin, añadir también que tres de los cuatro miembros del grupo tienen ya su propia miniatura, pues han pasado ya sus cumpleaños y servidor se ha portado con ellos, por que no decirlo. 


Volviendo a la aventura, destacar que el grueso de la misma se basa directamente en el módulo de Necromancer, de la línea Sword and Sorcery, "La Tumba de Abysthor", dungeon este que siempre he querido dirigir y que al fin he conseguido llevar a la mesa. Nos adentramos de momento en sus dos primeros niveles...

La Entrada del Dungeon
Guiados por Steinkel, el grupo llegó a las puertas del antiguo santuario. Tras pagar sus servicios, se adentraron en la cripta ya sin su compañía, pues el clérigo siempre había dejado claro que jamás cruzaría las puertas de la siniestra mazmorra. Desde el primer momento, quedó claro que el templo había sido mancillado por fuerzas oscuras, pues los antiguos símbolos de Silas y la Flor Alada habían sido borrados, destruidos, u ocultados bajo nuevas runas malditas y horribles pintadas evocadoras de Orcus, Señor de los Muertos. Dejando atrás las primeras cámaras, desiertas todas ellas y cubiertas de polvo, alcanzaron una gran sala en cuyo centro había una fuente otrora hermosa y reflejo de la paz que con total seguridad manaba de aquél lugar. Pero todo estaba corrupto y maldito. El agua se había tornado negra y viscosa, y restos cadavéricos, aquellos que antes descansaban en los nichos de las paredes, aguardaban en el fondo de la misma.

La Fuente del Santuario
Fue en ese instante, absortos como estaban en el horror que causaba la estancia, cuando comenzó la lucha. De entre las putrefactas aguas de la fuente, una esquelética mano emergió agarrando la mano de Milgram. Hasta seis esqueletos, negros como el carbón, aparecieron de la oscuridad. Y luego otros seis. En apenas unos minutos, aquellos seres malditos les superaban de tal manera que el grupo se vio obligado a huir hacia el interior de la cripta. No sin dificultades, y con varios heridos graves, los aventureros llegaron a una cámara aparentemente intacta de la que manaba un halo de seguridad que los empujó a entrar y bloquear las puertas. Y allí pudieron descansar, pues los demonios de la fuente no osaban si quiera tocar la bendita puerta. 

Esqueleto Negro
Tras una noche de profundo, necesario y merecido descanso, el grupo volvió a abrir la puerta de la estancia. A primera vista, el oscuro ejército de esqueletos que los había perseguido el día anterior había desaparecido, por lo que decidieron continuar explorando la cripta. Atravesaron varias cámaras funerarias, en cada una de ellas había al menos seis sarcófagos profanados y malditos, tallados en el más oscuro mármol y cubiertos de siniestras marcas realizadas en sangre. Al igual que los innumerables nichos que cubrían las paredes de habitaciones y pasillos, ni un solo cuerpo descansaba en su lugar original. Dedujeron que aquello, con total seguridad, era obra de los hombres de Orcus que también buscaban el Disco, pues maldiciendo aquél primer nivel, hacían más difícil que alguien se adentrara y tratara de arrebatarles el poderoso artefacto. Al final de un interminable pasillo, del cual emanaba la más intensa maldad que hubieran sentido nunca, encontraron lo que parecía ser un arcano glifo de protección, caracterizado por la cruz de Orcus, al que se acercaron con suma cautela. Esto no impidió que lo activaran, desencadenando así el desastre. Del portal, surgió la más horrenda, terrorífica y nauseabunda criatura que habían visto en sus vidas. Un ígnoto ser de carácter demoníaco. Señor del Abismo. Devorador de almas. Cercenador de vidas. El Demonio Hezrou atravesó la pared como si esta nunca hubiera estado allí. Petrificados, los aventureros tardaron en reaccionar, lo que casi cuesta la vida de más de un miembro del grupo, pero terminaron haciéndolo cuando el pasillo comenzó a infestarse de necrófagos malditos que acudían a la llamada de su Señor. Tras un duro enfrentamiento, en el que los combates físicos solo enmascaraban el verdadero enfrentamiento mental que había entre dos de los ocupantes de la sala, el peligro, sencillamente, se desvaneció. Ninguno pudo explicar lo que allí pasó con total claridad. Poco les importó. Pese a salir todos ellos con vida, el encuentro señaló a unos más que a otros. Milgram, clérigo de Valion, jamás volvería a ser el mismo...

Demonio Hezrou
Explorado el nivel de entrada, no tardaron en darse cuenta de que la puerta principal se había cerrado y estaba totalmente bloqueada. Ni física, ni mágicamente, podrían volver a salir por donde habían entrado. Sin embargo, no era lo que buscaban, pues habían llegado hasta allí buscando el Disco de Alestor, y era evidente que habría alguna forma de seguir adentrándose en el complejo subterráneo. Tras varias horas de búsqueda, lograron dar con una puerta secreta que descendía en la tierra, a través de unas estrechas y sinuosas escaleras largo tiempo olvidadas, que no dudaron en utilizar. Sin salida posible, no había otra alternativa que descender hacia las profundidades de la cripta...